La visión real de la crisis del Cantabria Lobos no se puede limitar a señalar a dos jugadores o buscar en un ala pívot americana, una solución mágica a todos nuestros problemas. El equipo no funciona en ninguna de sus líneas, uniéndose a ello, una confección desastrosa del plantel en época estival (a la que desgraciadamente nuestro amado club nos tienen acostumbrado). Ejemplificaré mi visión panorámica de esta calamitosa situación en la posición de base.
A priori es un demarcación perfectamente cubierta. En ningún otro puesto tenemos dos jugadores contrastados, con amplia experiencia tanto el LEB como en ACB y que conocen perfectamente esta entidad (no es su primer año en Santander). La realidad se aleja enormemente de esta ficticia primera lectura. Expondré con números como nuestros bases ni dirigen ni anotan. Estadísticamente son una de las peores parejas de la competición. No es un punto de vista es una verdad incuestionable, citando al gran Andrés Montes: Pitágoras no miente.
¿Directores de juego?
La tabla situada en la parte inferior de este párrafo muestra un coeficiente. Dicho coeficiente es una estadística hiperutilizada en la NBA (causó furor a principios de la década de los noventa, con una extensa colección bibliográfica). Simplemente es el resultado obtenido al restar a las asistencias que da un jugador, sus perdidas de balón (coeficiente global o básico). Hay varios tipos de coeficiente pero este es el más empleado por su sencillez y significado práctico.
A priori es un demarcación perfectamente cubierta. En ningún otro puesto tenemos dos jugadores contrastados, con amplia experiencia tanto el LEB como en ACB y que conocen perfectamente esta entidad (no es su primer año en Santander). La realidad se aleja enormemente de esta ficticia primera lectura. Expondré con números como nuestros bases ni dirigen ni anotan. Estadísticamente son una de las peores parejas de la competición. No es un punto de vista es una verdad incuestionable, citando al gran Andrés Montes: Pitágoras no miente.
¿Directores de juego?
La tabla situada en la parte inferior de este párrafo muestra un coeficiente. Dicho coeficiente es una estadística hiperutilizada en la NBA (causó furor a principios de la década de los noventa, con una extensa colección bibliográfica). Simplemente es el resultado obtenido al restar a las asistencias que da un jugador, sus perdidas de balón (coeficiente global o básico). Hay varios tipos de coeficiente pero este es el más empleado por su sencillez y significado práctico.
En este apartado comparativo con el resto de parejas de la liga LEB, los nuestros están situados en la penúltima posición (igualados con CB Hospitalet). Solo superamos a Baloncesto Burgos los cuales se han reforzado recientemente en dicho puesto con el fichaje del ex Lobos Adrián Boccia. Salva Camps acumula en nueva jornadas, 20 asistencias por 22 perdidas de balón (un indescriptible –2 de bagaje). Por su parte, Borja Larragán registra en doce partidos, 25 pases de canasta por 19 perdidas de balón (un pobre coeficiente positivo de 6). Si sumamos ambos totales obtenemos 4.
Es curioso que comande la tabla la pareja maña, su equipo es líder (por algo será). El playmaker titular del CAI Zaragoza es Lucas Victoriano. El hispano argentino atesora un espectacular coeficiente positivo de 43 (ha dado 63 canastas a sus compañeros y tan solo ha perdido veinte balones). Su suplente Oscar González es un seguro. Juega poco pero su coeficiente es +14 (casi nada).
Es curioso que comande la tabla la pareja maña, su equipo es líder (por algo será). El playmaker titular del CAI Zaragoza es Lucas Victoriano. El hispano argentino atesora un espectacular coeficiente positivo de 43 (ha dado 63 canastas a sus compañeros y tan solo ha perdido veinte balones). Su suplente Oscar González es un seguro. Juega poco pero su coeficiente es +14 (casi nada).
Individualmente
Salva Camps
Tras su extraordinario resultado en Menorca (2002-2004) donde su carrera encontró su punto álgido, los números de Salva han caído drásticamente. Los dos varapalos consecutivos que sufrió en la ACB han hundido su trayectoria en las últimas tres campañas. En la campaña 2004-2005 fue cortado por Gran Canaria y una año después le ocurrió lo mismo en su casa deportiva, Menorca (por cierto, finalizó la temporada 2005/2006 en nuestro equipo).Esta campaña sigue demostrando su cuesta bajo, incapaz de dirigir con coherencia es una auténtica maquina perdiendo balones. En la última jornada, siete en apenas diez y ocho minutos, un record negativo difícilmente igualable. Además sus momentos de lucidez ofensiva los está desaprovechando, con actitudes impropias para un veterano de las pistas. El ejemplo más clarificador se produjo hace dos semanas en Gandía, donde tras cometer una falta antideportiva, fue sancionado con una falta técnica, por protestar, que le enviaba directamente al banquillo.
Borja Larragán
El único jugador que se mantiene de la pasada temporada, a pesar de que la directiva santanderina manifestó en verano su intención de mantener el bloque. También vivió su cenit deportivo lejos de tierras cántabras. Fue en la campaña 2005-2006, la entrada en vigor de los cupos de nacionales, impulsó el aterrizaje del playmaker madrileño al mismísimo Pamesa Valencia (uno de los grandes). En diciembre del 2005 fue cortado, fichando desmotivado y cariacontecido por el CB Murcia (LEB). Su sueño solo había durado tres meses.
El descenso progresivo de sus estadísticas es claro y notorio. Decir que su campaña pasada fue buena, es excesivamente condescendiente con un uno anotador, que se quedó en unos simples seis puntos y casi dos asistencias por partido. Esta campaña esta jugando cuatro minutos más por noche que la anterior y tira prácticamente lo mismo, pero sus porcentajes en el lanzamiento son francamente bajos (43% en tiros de dos y 31% en triples).
Además entre los dos han robado solamente diez y siete balones a lo largo de la temporada. Han estado en pista casi 459 minutos, sustrayendo a sus adversarios un balón cada 27 minutos. El rescindido Adrián Boccia sumó con el Cantabria Lobos 16 robos en 206 minutos de juego (en Burgos lleva cinco en dos partidos). Por lo tanto, no destacan por sus manos rápidas. La defensa tampoco esta siendo el salvavidas que les saque a flote dentro del mar de mediocridad en el que se han sumergido.
Ambos playmaker están en la parte crepuscular de sus carreras aunque ninguno de los dos es viejo para el deporte de la canasta (el mayor es Borja con 31 años). Su dinámica es negativa y con el paso de las jornadas el juego del equipo denota la falta de dos directores de juego que asuman su papel, organizando a sus compañeros o siendo una referencia ofensiva.
El único jugador que se mantiene de la pasada temporada, a pesar de que la directiva santanderina manifestó en verano su intención de mantener el bloque. También vivió su cenit deportivo lejos de tierras cántabras. Fue en la campaña 2005-2006, la entrada en vigor de los cupos de nacionales, impulsó el aterrizaje del playmaker madrileño al mismísimo Pamesa Valencia (uno de los grandes). En diciembre del 2005 fue cortado, fichando desmotivado y cariacontecido por el CB Murcia (LEB). Su sueño solo había durado tres meses.El descenso progresivo de sus estadísticas es claro y notorio. Decir que su campaña pasada fue buena, es excesivamente condescendiente con un uno anotador, que se quedó en unos simples seis puntos y casi dos asistencias por partido. Esta campaña esta jugando cuatro minutos más por noche que la anterior y tira prácticamente lo mismo, pero sus porcentajes en el lanzamiento son francamente bajos (43% en tiros de dos y 31% en triples).
Además entre los dos han robado solamente diez y siete balones a lo largo de la temporada. Han estado en pista casi 459 minutos, sustrayendo a sus adversarios un balón cada 27 minutos. El rescindido Adrián Boccia sumó con el Cantabria Lobos 16 robos en 206 minutos de juego (en Burgos lleva cinco en dos partidos). Por lo tanto, no destacan por sus manos rápidas. La defensa tampoco esta siendo el salvavidas que les saque a flote dentro del mar de mediocridad en el que se han sumergido.
Ambos playmaker están en la parte crepuscular de sus carreras aunque ninguno de los dos es viejo para el deporte de la canasta (el mayor es Borja con 31 años). Su dinámica es negativa y con el paso de las jornadas el juego del equipo denota la falta de dos directores de juego que asuman su papel, organizando a sus compañeros o siendo una referencia ofensiva.
Esta exposición es un mero experimento. El Cantabria Lobos no pierde solo por el mal juego de nuestros bases porque ellos son la punta del iceberg. Lo que sucede es que su aportación es pragmática al ser los supuestos cerebros lobeznos. En el vestuario no funciona ninguno a su nivel (por ello no ganamos a nadie). La solución es clara, solo hay dos opciones: despedimos a todos los jugadores o al que les debe hacer funcionar.