El actual seleccionador nacional de fútbol Luis Aragonés ha popularizado estos últimos días la cuña: todos los entrenadores tienen fecha de caducidad para salir. Mateo Rubio está en un cargo perecedero con una fecha de consumición caduca. El equipo ha perdido el rumbo y su espectacular caída parece no tener fin.Su sustitución debería ser inmediata, sorprende la decisión del club de mantenerle en el banquillo. Una apuesta tan desconcertante que pone en tela de juicio todas las decisiones deportivas que tome la entidad santanderina. El discurso del entrenador catalán no deja de ser una simple tapadera para esconder los enormes problemas funcionales de un grupo con el motor de arranque aún en punto muerto.
Las jornadas de convivencia para convencer a los jugadores de su profesionalidad sitúan al joven coach en una posición de debilidad difícilmente justificable. Aterrizó con la pretemporada en marcha, con mucha ilusión (según sus propias palabras) y dejando al CB L'Hospitalet en el alero. La empresa era enorme, un reto con una única mira fija: ACB. No han pasado cuatro meses y el ex-seleccionador español SUB-19 ha perdido todo el crédito con el que llegó.
El Lobos Cantabria es un conjunto sin alma, que sumó su quinta derrota consecutiva este pasado sábado ante sus incondicionales. Le han ganado equipos fuertes como Bruesa GBC o CAI Zaragoza (en duelos dipares), derrotas presumibles quizás. Ahora bien, sólo como intolerables se pueden clasificar las dos últimas, ante un conjunto en huelga funcional, el Ciudad de Huelva (los jugadores no entrenaban por falta de pago) y frente el farolillo rojo de la clasificación, el Ford Burgos, curiosamente con un ex-Lobos al frente, Diego Lo Grippo. Algunos piensan que ya no se puede caer más abajo, pero la realidad es que aún tienen cinco equipos por debajo.
Con tan solo tres victorias en las diez primeras jornadas, únicamente se puede apelar a la épica y a una reacción total (un giro de 180 grados) para alcanzar la primera plaza que les otorgue el ascenso directo. Desde hoy, los errores se deben contar con los dedos de una mano si desean finalizar la fase regular como líderes. La dificultad es máxima: si nos fijamos en la trayectoria pasadas, la temporada 2005/2006 Baloncesto León (líder) tan sólo perdió ocho encuentros y la 2004/2005 Fuenlabrada sumó las mismas derrotas que lleva el Cantabria Lobos en estos momentos, siete.

El relevo: en casa
Mateo Rubio sigue como máximo responsable deportivo, principalmente porque el mercado de entrenadores es muy complicado para los lobeznos. Tras la marcha de Pablo Laso, con la excusa de un proyecto de ascenso con futuro (¿qué era entonces el proyecto que le ofreció el Lobos?) y la huída de Ángel Jareño, una de las cabezas visibles del clan de técnicos federativos, Santander se ha convertido en una plaza nada atractiva para los coachs de postín.
El relevo puede pasar por colocar en primera plana al jovencísimo Israel González, actualmente técnico ayudante, una alternativa arriesgada, pero no más que fichar a dos estadounidenses sin ninguna experiencia en liga LEB (Romeo Travis y Ryvon Covile) o hacer jugar más de 26 minutos a un jugador que apenas llevaba tres entrenos con el equipo (Damon Johnson). Un joven entrenador con experiencia como segundo, conocedor de la categoría y con muchas ganas de triunfar. Una oportunidad por los motivos concretos del momento que ha llevado a otros (caso más reciente, Joan Plaza en el Real Madrid) a lo más alto. El hambre que tiene el grupo según Mateo Rubio, ha acabado por devorarle a él.