Recientemente me ha comentado un amigo el nivel de determinados equipos punteros de Primera División y su teórico potencial en la Liga EBA. Al principio me lo tomaba poco menos que a cachondeo, pero viendo el entusiasmo con el que me narraba la celosa defensa de su teoría, con expresiones como “esta plantilla se mantendría sin problemas” o “quién sabe a dónde podría llegar con un par de refuerzos”, sumado a ciertas alusiones hechas por cierto forero, me han hecho quedarme estupefacto.
Hay que tener memoria histórica, olvidar las pasiones y ver los números. Pitágoras no miente. El mejor equipo de la historia de Primera División es sin duda Pas Piélagos: en dos temporadas, una liga (2003-2004), un subcampeonato (2002-2003), una copa Cantabria (2002), dos veces líderes de la competición regular (con un balance de 25 victorias y 3 derrotas) y acumulando un record en 49 partidos de 40 ganados por sólo 9 perdidos (82% de triunfos).
El equipo logra ascender, jugando la Liga EBA la temporada pasada, y mantener la categoría. Pero para ello, y a pesar del estupendo plantel que se paseaba por Primera División y del planteamiento inicial de conservar intacta la estructura del grupo, la mala trayectoria inicial obliga a la directiva a realizar un gran esfuerzo económico en nuevas incorporaciones.
Pas finaliza la temporada con siete fichajes en nómina, aunque en realidad puede contabilizarse alguno más que no dio el rendimiento esperado, como Alejandro Luyk, Fernando Ovelleiro o Nacho Delgado. Hasta un total de diecisiete jugadores vistieron la camiseta lechera.
Los renedanos ficharon en verano a David García Peña, el jugador cántabro con más talento de los últimos diez años, preseleccionado para ser junior de oro de 1980, Luis Alberto Riancho, que tenía dieciocho años, pero que ya había demostrado muchas cosas en Primera, José Manuel Fernández, procedente de Amide y formado en las categorías inferiores del Siglo XXI País Vasco, y el pívot castellano-leonés Fernando Herrero, incorporado para fortalecer el juego interior.
Después llegarían Iván José Aparicio, que aterrizaba en Renedo tras un breve periplo en Estados Unidos por motivos académicos, y los dos refuerzos estelares, Carlos Braña, experimentado base con pasado ACB, y Juanjo Sampedro, pívot que militó en el Cantabria Lobos de la Liga LEB, con una amplia carrera deportiva.
Por lo tanto, sólo cinco fichas fueron ocupadas por jugadores del último año en Primera: Alberto García, que prácticamente no participó y estuvo más con el combinado de Autonómica que en el primer equipo, Javier Egüen, una pieza más, que jugaba poco y que este año ha cambiado de aires, Daniel Galán, la última baza de recambio en la rotación interior, Eduardo Neila, que se tuvo que reconvertir a la posición de alero después de dominar la Primera como cuatro, y Eduardo Argos, que realizó una gran temporada saliendo desde el banquillo.
Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, la lógica nos empuja a pensar que sólo fueron realmente imprescindibles Neila jugando de tres y Argos, que realizó sus mejores encuentros cuando el equipo ganaba, y cuya participación en el equipo bajó con la llegada de Carlos Braña.
Soñar no cuesta dinero y con tan sólo una plaza en juego para la Liga EBA próxima, yo soy el primero en apostar por un club de la tierra. Echando un vistazo a los tres teóricos gallitos de la competición, es evidente que Torrelavega estaría encantada con tener un conjunto más arriba, que al filial lobezno le vendría de lujo para forjar a los futuros jugadores de la primera plantilla o que en Laredo se podría formar un proyecto muy interesante, si el Ayuntamiento pejino ayuda un poco, como al voleibol o al fútbol.
Pero la Liga EBA está muy cara (más aún con la reestructuración de la temporada próxima) y no sólo económicamente, sino también deportivamente. Los conjuntos de la Primera cántabra están a un nivel parejo con respecto al asturiano o al castellano-leones, pero hablar de más es vender humo y ese humo muchas veces nos ciega. Si ya hablamos de conjuntos de Liga Autonómica con plantel EBA, que se pare este mundillo, que yo me bajo.
Publicado el 25 de Noviembre del 2005
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